domingo, enero 14, 2007

Rara

Hoy ha sido un día raro, no ha pasado nada malo, pero no me siento bien. Tengo unas ganas horrorosas de llorar, llevo todo el día así, ¿por qué no lloro y me quedo agusto? tal vez sea por miedo a que me descubran los demás, o tal vez no, no lo se, y tampoco se si después de llorar me quedaría agusto y todo volvería a la normalidad. No se, ultimamente estoy muy susceptible, y siempre me enfado, me preocupo o me deprimo por gilipolleces, aunque a lo mejor son más importantes de lo que creo.
¿Por qué me deprimo tan amenudo ultimamente? Quien sabe. Pero desde luego lo de hoy es lo más raro que me ha ocurrido en la vida. La noche de ayer fue genial, pero no me desperté bien, no se por qué, y todo fue en aumneto en casa. Toda la familia en casa, se supone que eso debería de hacerme feliz, pero nada, no sentí nada.
Vuelvo a indentificarme con las canciones de Los Piratas.
En estos momentos solo quiero descansar y guardar la ropa. Quiero olvidarme de todo, ¿o no? No lo se, y la verdad, en estos momentos no me importa demasiado. Lo que realmente quiero es hundirme en mi misma y deprimirme como es debido, sin que nadie se preocupe por mi, o mejor dicho, sin que nadie sepa lo que me pasa y no se molesten en entrar en mi cuarto a averiguarlo.
Hoy mi peke me ha preguntado varias veces que me pasa, ¿por qué siempre contesto que nada? A lo mejor es simplemente para que no haga más preguntas, porque ni yo misma lo se.
Este año todo me va genial, tengo trabajo (no uno, sino dos), los estudios me van bien y me encantan, por fin he conseguido la camilla para dar masajes, tengo un novio que me quiere un montón y una familia en casa inmejorable. Y por todo esto es por lo que no me explico lo que me pasa, se supone que debería de ser feliz no?

1 comentario:

Kiko dijo...

Claro que eres feliz, precisamente esos momentos o días en que nos sentimos vacíos son la prueba de que la vida marcha bien. Son días en los que nos paramos a pensar sobre las circunstancias que rodean nuestras vidas, y en los que reconocemos que en el fondo todo va bien. No temas, pues al siguiente día nos sentimos inmersos de nuevo en nuestra felicidad cotidiana.